23.9.13

The Seatbelts - Spokey Dokey


Armónica, cubitos, perro.

Una gota de baba de perro al caer en el averno. Esa era exactamente la temperatura que se apreciaba a la sombra del viejo algarrobo. Las salamandras correteaban enloquecidas, con sus fracs abotonados hasta arriba.

Bob y su armónica incansable hacían este infierno algo más soportable. Tocaba de maravilla. No tenía dientes, supongo que eso lo hacía más fácil. Era increíblemente anciano, tendría todos los años del mundo y ahí se mantenía, afilado como una rama seca incrustándose en la planta del pie.

Si dejabas que el sol te golpease cruel en la cabeza durante un rato, el delirio podría llevarte a revolcarte sobre los cactus como si creyeras estar zambuyéndote en una balsa llena de cubitos de hielo.

Podrías acabar conviertiéndote en una gota de baba de perro al caer en el averno.

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