13.2.14

Long as I can see the light.

Segundo, Intensidad, Océano.

Había apenas una luz encendida sobre una pequeña mesa de madera. Vanessa me hablaba desde una butaca, moviendo sus manos en un baile hipnótico de dulzura. Había emoción en sus palabras. Una luna mediterránea nos vigilaba al otro lado de la ventana.

Yo la miraba desde el sofá, bebiendo pequeños tragos, jugando mis dedos con la copa. Por un segundo, lo que me estaba contando me tragó como la marea traga una pequeña concha. Nunca había conocido a una mujer así. Ella era pura intensidad. Bebida de piratas, bocado para aventureros, esencia exquisita.

Siguió hablando, pero yo hacía rato que había muerto ahogado en las aguas de un océano salvaje y apenas flotaba inerte sobre aquel sofá a casi oscuras, con Vanessa y su voz meciéndome como las olas...


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